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No llueve vitamina D
No, el sol no tiene vitamina D. No hay vitamina D cayendo del cielo. La vitamina D la hace tu cuerpo, concretamente tu piel. ¿Y por qué decimos que el sol tiene vitamina D? Bueno, pues porque nos hacemos un pequeño lío con el tema. El sol es esencial para que podamos hacer vitamina D. ¿Cómo? Resulta que la misma radiación ultravioleta que te quema la piel si te pasas tomando el sol, hace una cosa muy interesante en la parte interna de tu piel. Pero antes otra cosa: sabes lo que es el colesterol, ¿no? Nos trae por la calle de la amargura a más de uno, ¿verdad? Pues resulta que nuestro cuerpo produce colesterol, porque lo utilizamos para muchas cosas. Y aquí dos caminos distantes se encuentran…
La molécula que precede al colesterol en su proceso de producción (la penúltima antes de llegar a ser colesterol), cuando recibe los rayos ultravioleta del sol, sufre un cambio en su estructura que lo convierte en “pre-vitamina D”. Es como si fueras un coche que va por una autopista, yendo a la ciudad “colesterol”, pero te da un rayo de sol que hace que te salgas por la salida anterior y acabes en la ciudad “vitamina D”. Pues eso, que si te da el sol, tu piel convierte un poco de tu“pre-colesterol” en “pre-vitamina D”.
Y si no te da el sol, ¿entonces no tienes vitamina D? Bueno, tu cuerpo tiene un plan B. Al igual que la mayoría de los mamíferos, podemos extraer vitamin D de la comida. La vitamina D que producimos en nuestro cuerpo nos la guardamos en el hígado. Igualmente hacen los cerdos, vacas, etc. Tu sistema digestivo se frota las manos cuando ve pasar a la vitamina D con ese filete de hígado que te has comido. ¿Y por qué a tu gato todo esto le da igual?
Los gatos (y los perros) no pueden producir vitamina D
Bueno, a tu gato le da igual la parte del sol, porque los gatos, aunque les encante tomar el sol, no pueden producir vitamina D en su piel. Y los perros tampoco. ¿Entonces qué hacen los gatos (y los perros) para mantener sus huesos sanos? Pues sacan toda su vitamina D de lo que comen.
Otro dato curioso es que las setas también producen vitamina D, aunque su estructura es un poco diferente a la de origen animal. Nosotros, los humanos, podemos utilizar ambos tipos de vitamina D (animal y fúngica), aunque la versión que producen las setas nos cuesta un poco más de trabajo. Pero gatos solo pueden obtener vitamina D de origen animal (carne o pescado), así que esta es una de las razones por las que no hay gatos veganos. ¿Y los perros? Durante miles de años los cánidos han sobrevivido comiendo de lo que encontraban, y los que fueron capaces de aprovechar la vitamina D producida por hongos y setas se fueron haciendo su camino en el curso de la evolución.
Así que toma el sol (con moderación), y dale a tu cuerpo energía para que haga vitamina D. Y a tu gato dale alimentos de origen animal.